KAIZEN y la vuelta al cole…o al trabajo

La  vuelta de las vacaciones es un tostón, lo sé. Quien más quien menos ha pasado por ahí.

La rutina a la que regresamos después del descanso estival no es precisamente motivadora en la mayoría de los casos. Y por mucho entusiasmo que le pongamos, a las pocas semanas ya tenemos la sensación de no haber desconectado en lo más mínimo.

Una cosa que siempre me ha funcionado al regreso, y tengo que decir que para mí es como un inicio de año, es realizar pequeños cambios en mis rutinas o iniciar algún nuevo proyecto.

Tener un proyecto es algo más complicado y no es fácil de integrar e nuestra vida. Pero los pequeños cambios de rutina….ah! eso es otro asunto. De hecho existe un método que lo describe; KAIZEN. Y lo han implementado grandes empresas para, con el mínimo esfuerzo , sacar la máxima productividad. Lo ideal es empezar por algo pequeño; un cambio de ruta para ir al trabajo, dejar de ver las noticias en el desayuno y substituirlo por música, cambiar el desayuno de bollería por algo más sanote (yo estoy experimentado con la dieta keto y mola mucho), empezar a escribir un diario, reorganizar tu lugar de trabajo cambiando las cosas de lugar en la medida de lo posible…

Los pequeños cambios son fáciles de asimilar, nuestra mente no se resiste ya que no ve peligrar su “zona de confort”. Pero son lo suficientemente importantes como para que tu cerebro empiece a hacer nuevas conexiones, nuevas rutas de información.

¿Recuerdas un anuncio de IKEA en que al protagonista, los compañeros de trabajo le regalan una lámpara de pie hecha de materias naturales? La nueva lámpara le llevó a cambiar una mesa, de ahí cambió la decoración del salón, vio que podía entrar más luz en su casa, despejó el pequeño balcón y empezó a tomar el sol, a meditar y a sonreír más (empieza siendo un tipo gris y huraño). Y todo empezó con una lámpara nueva.

Bueno, te cuento un pequeño secreto; hace muchos años trabajaba en el negocio familiar, a media hora en coche de mi casa los días que no había tráfico. La distancia y el trabajo en sí, en un par de años, empezó a hacer mella en mi salud y en mi carácter. Cuando ya no pude más, empecé con pequeños cambios. Primero cambiaba de ruta de vez en cuando, después cambié mi forma de alimentarme consumiendo alimentos menos procesados, en otra fase decidí apuntarme a un curso de reflexología y meses más tarde otro de quiromasaje.

De eso hace unos 20 años, hoy me dedico a algo que me apasiona, no tengo miedo a los cambios, voy hacia lo que quiero con determinación y os puedo asegurar que todo empezó haciendo un camino diferente para ir a trabajar.

 

Quien sabe, si hoy empiezas cambiando tu desayuno, quizás en unos meses te vea en una de nuestras formaciones y en un par de años estés haciendo algo que te apasione!!!

-Carina Cerezo-

Directora de Sakura